Cuando nos asusta una presentación, solemos mostrar síntomas físicos de miedo (sudor de manos, tartamuedeo, risa nerviosa, taquicardias...) y síntomas psicológicos (nos imaginamos que ocurre algo malo).
El experto en comunicación Sebastián Lora, de declamatoria.com, nos sugiere en este vídeo algunas tácticas para controlar esos síntomas:
- No prestar atención a los síntomas físicos. Si te obsesionas con que te sudan las manos, te pondrás más nervioso/a.
- No hacer caso a los pensamientos negativos. ¿Por qué pensar que va a ocurrir algo que no ha ocurrido?
- Disfrutar de la oportunidad de compartir algo en lo que has trabajado y que te interesa.
- Percibir la aceptación del público, buscar caras amigables entre él.
- Haber practicado muchas muchas muchas veces antes, para tener la seguridad de que domino la presentación.
- Tener la presentación guardada en varios soportes para estar seguro/a de que nada fallará.
- Haber descansado bien física y mentalmente el día anterior.
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